(Del gr. ἀποκατάστασις, restablecimiento). 1. f. Fil. Retorno de todas las cosas o de cualquiera de ellas a su primitivo punto de partida.

sábado, 28 de noviembre de 2015

London (2)

- Hola
- ¿Hola?
- Hola, sí, te oigo.
- Arthur
- Sí
- Arthur ¿sabes quién soy?

*      *      *

-Sí, sólo podías ser tú. Siempre me encuentras, tú, siempre.
-Sabes por qué, Arthur.
-Sí, lo sé. Eso espero. Espero que sea por lo que creo, porque lo sabes, Guy, lo sabes. Para mi tú eres algo que jamás debería haberse cruzado en mi vida. Lo sabes ¿verdad? Sabes que cada vez que escucho tu voz pienso "Ojalá no hubiese nacido".


*      *      *

-Aún así, nací. Y sigo aquí. Del lado de quien amo ¿lo sabes, verdad? Estoy donde tú nunca estuviste.
- ¿Para eso me has llamado? ¿Me has llamado aquí? ¿Que esperas de mí?
- Espero que reacciones, Arthur. Espero que lo hagas, joder. No voy a hablarte de mi, sabes lo que he pasado. Sabes que no estoy bien, que no distingo entre realidad y sub-realidad. Lo sabes.
- Lo sé. Jodido loco.
- Sabes que no te llamo por eso. Sabes por qué te llamo ¿verdad? Por quién te llamo.
- Ella...
- Que te jodan
-Ella... ¿está bien?
- Que te jodan, Arthur, con "ella". ¿Quién es? Di su nombre.
- Ella...
- Di su nombre
- Ella... ¿está viva?
- ¿Acaso te importa?
- Claro que me importa ¡maldito hijo de puta! Claro que me importa. Si ella...
- Pues no lo demuestras
- ¿Qué le ha pasado?
- Nunca lo has demostrado, pero esta vez es diferente. Es un antiguo amigo tuyo, Arthur. Ya sabes quien es. Ese cabrón sádico.
- ¿Qué le ha pasado, Guy?
- Ese cabrón sádico al que la entregaste cuando era sólo una niña. Tú y tu jodida búsqueda. ¿Sabes a quién ha buscado ella todos estos años? Te aseguro que a tí no, maldito miserable.
- ¿Qué le ha pasado, Guy? Dímelo ya. Es mi hija...
- A tí no, hijo de puta egoísta. Lo ha buscado a él. Al bastardo a quien tu mismo la arrojaste.
- Yo no lo hice, Guy. Charlotte cuidaba de ella, yo confiaba en Charlotte.
- Tu hermana y tu amigo. Da igual. Cuando descubriste lo que estaba pasando, no lo alejaste de ella. Era demasiado interesante lo que estabas escuchando, lo que él te contaba. Tu propia hija, una pobre cobaya...
- ¿Dónde está ahora?
- Está ingresada. Por tu culpa. Por tu amigo. En uno de esos siniestros centros. Acusada de agresión, dicen que ella es peligrosa ¡peligrosa! No saben lo que tienen entre manos. Tú tampoco, Arthur, no la has visto. No sabes quien es, te daré una pista: es la viva imagen de su madre, pero tiene una ventaja de la que careció ella. No tiene límites. No, no tiene barreras. No estás tú ahí para joderle, el mundo es distinto. Y aún así colean tus manipulaciones, tus fracasos.
- ¿Donde está ingresada? Dime donde, Guy, o colgaré el puto teléfono.
- Oh, Arthur. Pareces incluso preocupado legítimamente. Un hombre de tu talla intelectual, empleando ese lenguaje. Pero...
- Dime dónde está. No creas que lo sabes todo sobre mí, Guy. Tu deberías al menos entender algo de todo esto. Me juzgas pero no tienes ni idea, ni idea de lo que he pasado. Dime ¿dónde está mi hija?


*      *      * 

-A eso iba. Por eso he hecho el esfuerzo de llamarte, a pesar de las molestias que te tomas para estar lejos de todo aquel que (de forma absurda e injusta) aún te quiere. Escucha: está ingresada en los Asilos Magallanes ¿los conoces? Ahí vive ahora tu hija, la hija de a quien amé. Ahí está ahora, rodeada de gente sin esperanza ni futuro, para saciare el mismo placer sádico al que se la entregaste tú mismo hace veinte años. Da igual. Te da igual. Preferías no saber, lo sé. Ahora sabe...
- Que te jodan, Guy
- Ahora sabe y sufre, pero sobre todo haz algo. Haz algo, puto monstruo sin corazón, olvídate de las mareas y de las historias y por una vez en tu vida, vuelve a estar en este mundo y hazte digno del amor que tu hija aún te profesa. Y si no, yo mismo la sacaré de allí, como sea necesario. Y no volverás a saber nunca nada mas de ella, ni por ella, ni por mi. Te lo juro.


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