(Del gr. ἀποκατάστασις, restablecimiento). 1. f. Fil. Retorno de todas las cosas o de cualquiera de ellas a su primitivo punto de partida.

sábado, 28 de noviembre de 2015

[El Impostor] (3)


[Arthur se movía por el mundo de forma errática, pero yo siempre sabía donde lo podía localizar. Miento, no siempre lo sé, casi nunca lo sé. Pero ella, Françoise, ella era mi enlace y al final siempre estábamos a una llamada de distancia en aquellos tiempos, y en los anteriores. No mentiré: es difícil no hacerlo, no mentiré, casi siempre prefería no saber, no preguntar, quién sabe si por fin... un loco de escala universal (loco me llamas siempre a mi ¡tú! cabrón malnacido) uno de esos desequilibrados que no saben ver lo que tienen delante hasta que les falta. Eso fue lo que pasó con ellas, la madre y la hija. Primero la madre (alguien tenía que engendrar al vástago). Y ella sola, y ella perdida, y ella consciente de tu desidia, de que se había casado con algo así como un fantasma huidizo que no estaba nunca allí, que no era capaz de entender ni siquiera las pocas veces que escuchaba. Y aún así ella lo amaba, ella lo amaba. Ella, lo amaba. Tardé en aprenderlo.] Tarde, tarde, si, con ella siempre era tarde.

Y después, [hollín en el suelo, mezcla de hierros, acero retorcido, su resistencia puesta a prueba y doblegada. Que importaba ya, hierros y aceite. Ella ya no estaba allí y aquel cuerpo (aquel cadáver) no tenía nada que ver con ella (excepto la piel que acaricié, los hombros que se recortaban contra el sol las tardes junto al mar, y tú no lo sabías, nunca lo supiste, ni siquiera yo quise hablar nunca de ello ¿para qué?). Y sin embargo jamás te diste cuenta de que te esperaba a ti y yo sólo llenaba el desespero] yo, maldito loco, tú, enamorado de una idea. Inaprensible, si, inmortal, nada que perder.

Y ahora ¿que pasa con Z? ¿Acaso te importó alguna vez, sangre de tu sangre? ¿Demasiada tristeza recordar lo que nunca supiste sentir que tenías como para estar pendiente que quien te queda? [Mírala, Arthur, observa en quién se ha convertido: ella, ni mas ni menos, con todo ese sufrimiento a sus espaldas y toda esa mala gente a su alrededor. Ella ha necesitado un padre y tu nunca has querido saber cómo se hacía eso. Busca la pureza, Arthur, busca el principio de las historias. Yo nunca te lo he dicho, pero vi a tu hija, la vi contar su primer relato. Uno que tú mismo le habías contado. Tu mismo, alguna vez, cuando su madre aún vivía y tu todavía no te sentías un extraño. Te quiere. Ojalá te odiase. Ojalá te odiase.] Te odio.

 "El origen de las historias", tan repetidas y tan re-narradas ¿Que esperabas encontrar en London, Kiribati, a parte de inodoros expulsando el agua salada filtrándose por cada cañería de la porosa y condenada isla? Pronto estará bajo las aguas, como una Atlántida o una R'lyeh moderna. Me cuesta mucho imaginarte como un activista contra el cambio climático, pero poco más podrías estar haciendo ahí, un antropólogo especializado en folklore y mitología comparada.

Contesta [cabrón, contesta, ya es hora de dar la cara.Ojalá pudiera tenerte en frente. Ojalá ella pudiera tenerte delante, ojalá te destrozase.]


No hay comentarios: