(Del gr. ἀποκατάστασις, restablecimiento). 1. f. Fil. Retorno de todas las cosas o de cualquiera de ellas a su primitivo punto de partida.

jueves, 15 de enero de 2015

Libreta de falsa piel de topo mordida por un perro (4)

BUM
Me estalla la cabeza, BUM, al principio da miedo pero luego está bien, es como si realmente ESO ERA lo que no había pasado, NO ME HABÍA ESTALLADO ANTES. O si, una vez pero ya hace mucho.

Ahora me acuerdo de todo lo que me daba vueltas, lo que andaba buscando, ese vacío de verdad. Recuerdo cuando aquel día en el despacho de mi padre me di cuenta de que todo eso que estaba escrito no era verdad. No era LA verdad. La verdad no existía. Pero teníamos que buscarla urgentemente, porque no teníamos nada real. Y sólo contábamos con lo que habían estado construyendo desde hacía 40.000 años una panda de hijos de puta que eran mas fuertes y mas ricos porque habían crecido tanto que la vida se convirtió en la idea de vida que otros proyectaban y nos hacían vivir. Que habían decretado lo que era riqueza, y la riqueza era algo que tenía que poder contarse. Para poderse comparar. Simplemente una medida de quién tiene más de algo a lo que decidimos dar un valor mayor que a todo lo demás. Solo por una idea en la que todos tenían que creer. Durante miles de años esclavos de esa realidad inventada ¿y ahora que hacemos con lo que tenemos? miramos atrás como ese puto ángel exhorbitado, arrastrado por el huracán de la estupidez humana y seguimos queriendo creerlo.

 Toda esa información que mi cabeza absorbía sin filtro. Dicen que el tiempo máximo que dura la concentración humana (creedme, he leído mucho sobre esta mierda) es de una hora. ¿Te cuelgas delante de la wikipedia? Da igual, pasada una hora no estarás absoviendo mas información, si es que estabas absorviendo algo con otras cinco pestañas abiertas. Aunque tampoco es necesario, acumúlalo en marcadores y ya volverás a ello luego, cuando termines de localizar nuevas cosas que colocar en marcadores. El día que se acabe Internet. Habría que ir imprimiéndolo todo, por si acaso. Creo que estoy divagando, pero entendéis lo que os digo ¿verdad? Joder.

Bueno, el caso es que a mi no me pasa. Es un don, o una tragedia, o lo era, porque perdí mis superpoderes. Yo no me ovidaba de nada. Memoria fotográfica, de alguna forma, aunque dicen los expertos que eso no existe, hipertimesia, lo llamaron, un nombre bonito. Como de musa, habría dicho Aldo. Oh, si pudiera contarle esto a Aldo. La cosa es que podía recordarlo todo, todo lo que me pasaba, siempre lo había sentido así, todos los instantes de mi vida que me tocaban emocionalmente, yo los almacenaba en mi cabecita con todo lujo de detalles. Como el polvo en las botas de papá aquella tarde, una mancha de sangre cuando llegó al campamento. No había nada que hacer, simplemente habían estado extrayendo los cuerpos decía con voz cansada y tono ronco. No me miraba a los ojos, no me miraba a los ojos, los tenía hinchados y tenía suciedad en las comisuras de los labios y los labios agrietados y sus nudillos estaban blancos y había sangre en la bota de cuero amarillento con los cordones de líneas azules y rojas formando una estructura enrevesada, entrecruzadas las fibras satinadas como en una trenza o en la piel de una serpiente, el nudo ligeramente a un lado, siempre un poco hacia el lado derecho aunque ella le había dicho mil veces que lo hiciera desde arriba para dejarlo centrado. Olía a gasolina y a carne carbonizada, tenía una negra suciedad debajo de las uñas y sangre en las botas y en el calcetín renegrido y mi madre se había convertido en humo y sangre, hollín y suciedad, en un accidente de helicóptero. Pilotaba ella. Era la hostia, mi madre.

Lo recuerdo ahora, joder, siempre ha estado ahí pero no sabía donde buscar dentro de mi mente, no se como pero está todo ahí y hay mucho, demasiado y no puedo seguir escribiendo.

No hay comentarios:

Archivador