(Del gr. ἀποκατάστασις, restablecimiento). 1. f. Fil. Retorno de todas las cosas o de cualquiera de ellas a su primitivo punto de partida.

martes, 20 de enero de 2015

Libreta de falsa piel de topo mordida por un perro (12)

(faltan algunas páginas, mordidas por un perro)

[...] de hacerlo, pero ¿por qué no lo íbamos a hacer? Te hacen creer que esas cosas no pueden hacerse. Ves películas en las que nadie lo consigue, pero claro, es que ellos son los malos y tenían en frente a Bruce Willis o al Príncipe de Bel Air y ¿quién querría hacer una cosa así? Como desatar un infierno, el caos absoluto.

Y aceptémoslo, sería así. Al tercer día no quedaría ningún electrodoméstico en las tiendas de electrodomésticos. Eso soñábamos, nos aterraba por otro lado. Pero teníamos las antenas, eso era nuestro sí o sí. Tal vez la gente las sintonizara "Con que sea el uno por ciento, será suficiente". ¿Y que sucedería cuando se lo contásemos a todos? Gamma Tauri estaba acojonada "No tendrrías que haberrme metido en esto, Seta". Ya era tarde, lo íbamos a hacer sí o sí. "Tenemos que hacerlo, Gamma. Esa es la conclusión de mi análisis. Aldebarán está de acuerdo. Hay que romper todos los Espejos de la Paranoia."

El Gen del Gusano contagió al Grimorio desde su concepción. No existe forma de corregirlo. La Zanobrá ya está totalmente dentro de nosotros, ha sucedido lo que fué predicho: han  perdido el control de su propia criatura, pero no pueden reconocerlo. Hay que destruirlo, destruir el Grimorio, aniquilar a la Goecia y empezar a hilar la Magia Nueva. Como en los cómics de The Original Writer que Aldebarán me había prestado, ese tío y su amigo King Mob llevaban años explicando que había que hacerlo.

El plan era bastante complejo [...] por si alguien quiere buscarlo, está muy inspirado en esa novela de C*** [...] .

Además esto enlaza con cosas que ya escribí antes en esta libreta, cuando era Zeta y empecé por el otro extremo, por lo que comienza a entrecruzarse de nuevo. Y no tengo todo el día.

Le he dicho a Aldebarán que retomaré el proyecto con ellos, es algo a gran escala, pero antes quiero ver a V. "Primero V., Aldebarán, necesito aclarar unos conceptos con el. Luego nos ponemos con la historia esa de la bomba."
El tío es bastante reticente. Le tiene miedo a Völko, a lo que puede pasar cuando nos encontremos. No le falta razón, porque eso ya lo hicimos una vez.
"Eso ya lo hicimos una vez, Zeta. Salió mal. Nadie sabe que pasó, entraste ahí tu sóla, no salías, al final tuvimos que entrar a buscarte. No había nadie allí, solamente tu. Acabaste en el hospital tras una crisis de ausencia y con una parálisis facial que te duró tres semanas. Tu padre vino a buscarte y te llevó con él"

Es cierto que aún ahora, con pleno acceso a todos esos recuerdos, miro dentro de mí y no puedo ver que ocurrió cuando me enfrenté a V. aquella vez. Sabíamos mucha mierda sobre él, y yo estaba dispuesta a organizar un juicio mediático como preámbulo al Juicio Final invocado en forma de Regreso de los Dioses televisado en VHF. Esperamos a la noche del último día de los seminarios. Quería entrar cuando estuvieran en la Sala. GretaGamma me regalaría un apagón y yo irrumpiría por la puerta como un Ángel de la Venganza, con mi libro mágico de Mallarmé y Slayer a toda hostia en los auriculares. O así recuerdo como imaginaba la entrada, porque lo siguiente que sé es que desperté en el hospital.

No podía moverme mucho, todo el cuerpo me dolía, como si me hubieran pegado una paliza. Pero no tenía ninguna marca ni hematoma. Sólo media cara paralizada de forma estúpida. No podía abrir un ojo. Gamma pasó a despedirse, no quiso saber más de mi. Cagona, pero la entiendo. Aldebarán vino tres veces a verme. No me presionó nada sobre el incidente, lo cual agradezco. Me contó unos cuentos antiguos que no soy capaz de recordar, pero que me tranquilizaron. Y me regaló la edición de bolsillo de El Conde de Montecristo, así que otro punto para él, me vino de puta madre cuando empecé a recuperarme. Durante unos días a mi ojo derecho le daba por parpadear de forma estúpidamente rítmica. Me hicieron tomar sus putos tranquilizantes, pero no sirvió de nada. Una enfermera pasaba cada media hora y me ayudaba a echarme un colirio.

Vork había vuelto al nuevo continente y sus cuatro amigos lo habían acompañado. Renunciaron a su plaza en Cambridge, así que fuera como fuese tal vez sí que sirvió de algo ese encuentro perdido en el vacío. No puedo mirar más ahí, pica mucho, pero no llego a rascarme ahí dentro.

Tengo el control sobre mi miedo, así que, como citaría Aldo "Por el poder de la Voluntad, yo, estando viva, he conquistado el Universo".
¿Donde podré encontrar una cabina en esta época?

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