(Del gr. ἀποκατάστασις, restablecimiento). 1. f. Fil. Retorno de todas las cosas o de cualquiera de ellas a su primitivo punto de partida.

miércoles, 28 de enero de 2015

[El Impostor] (1)

[Aquí tiene que ser. Y sin embargo parece que la mera concatenación de las coincidencias nos ha guiado a este lugar y momento a Zebie y a mí, y esa es una fuerza que en ocasiones manifiesta una irritante falta de azar. Este siempre está ahí, no puede ser abolido, como Mallarmé, pero en ocasiones lo que parece azar está guiado por una voluntad encubierta y entonces es TRAMPA.

Hay muchas variables en esta historia, pero la mayor parte de ellas son muy emocionales, de modo que su imprevisibilidad sólo puede compararse con la escala de la grandeza o el desastre que es capaz de generar. Concretando, la "desconfiada" confianza ciega de Zebie en ese fardapaquetes impostor. Premisa: es un impostor. Conozco bien a los impostores, existen a millones, pero también a los Impostores, los que hemos refinado esta disciplina hasta convertirla en una extensión de nuestro ser, impostar es lo que hacemos y con suerte tenemos uno o dos aliados (mejor uno, y luego si es necesario otro, pero no mas de uno a la vez) a quienes llamar familia y con quien poder ser uno como es cuando no se está siendo lo que se tiene que ser para poder seguir siéndolo, ocasionalmente.

Valoremos el hecho externo y aparentemente superficial, común a un alto porcentaje de la población de ambos sexos de nuestra actual esfera económica y cultural. Este rebelde del lenguaje de inspiración cósmica, que no deja de ser un subproducto de la propia realidad a la que quiere aniquilar y por lo tanto no tiene la más remota idea de qué pretende construir cuando por fin haya logrado destruir, sin que nadie se lo haya pedido, los pilares en los que se sustenta la idiotización masiva y en gran medida voluntaria que (teóricamente) evita que nos matemos unos a otros usando lo primero que tengamos a mano, no deja de vestir de acuerdo con un canon estético retromodernizado y re-estandarizado. Como en aquél artículo de la revista "NOMBRE DE LA REVISTA", si este paladín del metapocalipsis lingüistico hubiera nacido hace unos años no habría podido comprar esos pantalones por diez pavos en las rebajas. Nadie ofrecía ese corte desde hacía diez años, hasta que la siguiente generación llegó a la fase "quiero parecer rebelde"]

- Saben que queréis ser rebeldes y os conceden la estética, y vosotros os encuadráis en una absurda "tribu urbana" sacando pecho en el mismo desfile de fantoches que no sabrían decir en realidad por que coño no se ha vuelto a poner de moda el peplum.
- ¿Qué coño dices, Burgess?

[¿Y que hay de esta respuesta pasivo/agresiva? El tono ha sido condescendiente, pero en las palabras hay un claro abuso verbal. Un exceso de confianza, diría yo, lo que juega en mi favor si, como pienso, estamos jugando. Premisa: el impostor tiene que tener un motivo para impostar. No puede mostrarse tal como es porque eso le deja en evidencia ante un "otro". El dice que su "otro" es la conspiración que entreteje desde hace milenios esta telaraña de la mentira, de quien Völko es ahora cabeza visible. El chaval reconoce que estudió con Völko. Que entró en el círculo de elegidos, y que fue su sensibilidad la que le hizo rechazar esa manipulación. Una nueva premisa: el impostor no es tan buen impostor como para fingir esa sensibilidad. La he visto, sobre todo cuando está cerca de Zebie, tal vez sí que siente algo por ella, pero no es amor. Antes de ser Impostor fui amante, tengo datos precisos]

- Se de que va todo esto. En realidad no eres muy bueno, chaval, pero me cuesta llevarle la contraria a Zebie cuando se trata de hombres, ella siempre me acusa de subjetividad paternalista  y falócrata. [Se está tomando su tiempo para pensarlo. Creo que en realidad no sabe si es tan listo como quiere aparentar que aparenta. Exacto, quiere aparentar que lo aparenta, SABE que no lo es. Al menos no lo es en ésta situación, en este registro. Quiere parecer un agente de campo pero es un ratón de biblioteca, reconozco ese gesto de falsa confianza y cuando cree que no le miro resopla e intenta subirse las gafas. Pero eso es al menos improbable, porque nunca le he visto usarlas. Y Zebie me confesó que ella tampoco, ni ahora ni entonces...
Entonces. ¿Que pretendías, cabrón impostor? ¿Dónde está ese gatillo mágico que te permite activar los recuerdos de Zebie a tu voluntad? Como si siempre supieras mas de ella de lo que ella misma sabe. En dos ocasiones, ella ha vuelto en si, y a la vez se ha quedado expuesta a... Völko]. Völko sabe que Zebra va a visitarle en esa estación. Sabe lo que planea. Incluso sabe todo lo que lleva en ese macuto [has esbozado esa sonrisa, casi te tengo y yo también guardo un as en la manga, pero tal vez eso quiere decir que Völko sí que sabe, pero tal vez no todo, pretendes utilizarla a ella mientras el piensa que te utiliza a ti] Y habéis decidido hacerlo ahí dentro porque... [Por mi estúpida debilidad. Ya lo ves, Guinevére, al final fallaré a tu hija. Esas malditas cámaras, mas de cien en una estación de ese tamaño, la Estación Noroeste, un moderno edificio con todo lo último en sensores biométricos. No puedo entrar en un lugar plagado de jodidas cámaras y de mierdas que miran debajo de mi ropa y dentro de mí. Luces que te atraviesan a frecuencias invisibles, revelando lo que tienes dentro. ADN mutando en todas partes, que sabéis, que sabéis de las consecuencias de vuestros "avances" de mierda para controlarnos como a ovejas, como a cobayas] Todos somos meras cobayas. Y tu también, avergüénzate de pensar que eres una excepción.
 
- No se de qué se me acusa pero creo que te estás pasando, Burgess. Ha sido ella la que lo ha querido así, la que ha querido entrar sola. ¿Crees que no me preocupa? ¿que no querría estar ayudándola cuando se enfrente a ese miserable? La última vez que estuvo a solas con ese tipo... a penas podía moverse cuando salió... era como si...

- He leído los informes. Un ataque de estupor. Catatonia temporal, sin signos de daño cerebral, con una pérdida motora en la zona facial y amnesia postraumática. Él se queda a solas con ella, ella pierde la memoria y sus... detalles. Tú te quedas a solas con ella, recupera la memoria. Él vuelve a quedarse a solas con ella, esta vez porque tu la conduces hasta él. De nuevo pierde la memoria y casi la vida. Luego te desvelas en atenciones y haces como que aquello no sucedió y dejas que se la lleve del hospital el primer impostor que dice ser su padre. Porque ese era yo. Y la verdad es que soy mucho mejor impostor que tú. Vuelve a quedarse a solas contigo, vuelve a recuperar la memoria y sus... detalles. La conferencia no se ha suspendido por una urgencia familiar del doctor Völko. Tu no has sabido que tenía que tomar un tren a las cinco en esta estación por haber tenido la fortuna de escuchar una conversación casual. La has traído aquí [y te quedas fuera porque... Tienes que suprimirme. Al menos, causar mi inacción. Yo soy tu variable incógnita. Una ambulancia junto a la puerta sur. Creo haber visto el reflejo de las luces de un coche de policía que acaba de llegar por el este] y sin embargo, Percival, no cuidas como es debido la seguridad de tu teléfono inteligente. Y sí, se que en realidad te llamas Percival, lo cual no deja de ser otra coincidencia de lo más irónica, puedo concederle ese punto a la tirada de dados cósmica. Creo que en realidad sí que te llamas Percival.

- Pero... hijo de puta ¿has estado espiándome?

[Ahora es el momento clave. He revelado que le he descubierto, aunque lo único que sabía con certeza hasta ahora era su verdadero nombre ¿cómo actuará? Con rabia y miedo, sólo que no sé con cuanto de cada]

- En realidad ha sido muy sencillo. Mira tu dispositivo y lo entenderás. Ahí, ¿ves la esquina superior izquierda de la pantalla? Hay un píxel muerto, ¿no lo ves?

- Que... ¿de que coño estás hablando, me tomas el... dónde...? ¡¡AAaahg!!

[Dicen que Albert Einstein dijo que la cuarta guerra mundial se libraría con palos y piedras. Yo creo que esa ya se está disputando, y que entre medias los teléfonos inteligentes de alta gama tienen las condiciones de contundencia óptimas para tumbar a un farsante de poca monta.]

- ¡Pero bueno! Acabas de romper la pantalla de tu Aifon con la sien, Percival. Tsk tsk, eso demuestra muy poca consideración hacia toda esa gente, toda la mano de obra esclava que se tomó tantas molestias en fabricarlo. Te voy a dejar ahí en el suelo meditándolo. Y deja de sangrar así, lo vas a poner todo hecho un asco.

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