(Del gr. ἀποκατάστασις, restablecimiento). 1. f. Fil. Retorno de todas las cosas o de cualquiera de ellas a su primitivo punto de partida.

sábado, 24 de enero de 2015

Del diario personal de Aldo Graco (viernes)

El martes. Eso ha sido una verdad para mi cada martes desde hace dos martes. Parece increíble que haya pasado tan poco tiempo, juraría que ha sido una eternidad. Supongo que se debe a que mi pesimista voz interior la dió por perdida cuando salió de forma tan precipitada. Aunque quise mostrarme confiado, seguro y en paz, confieso que me aterraba la idea de no volver a verla nunca más. Sin saber su nombre, sin saber qué era lo que la llevaba lejos de mí cuando estábamos empezando... cuando yo estaba empezando a sentir que tal vez lograría convertirme en una versión de mí que pudiera ser amada.

Sin embargo ella está en apuros, eso parece, todo el misterio que la rodea, los seudónimos, esa cosa que tiene que hacer antes de salvarnos de la trampa del lenguaje. O algo así, joder, lo cierto es que me preocupa. Todo parece tener sentido, excepto el hecho de hacer algo contra ello. Debería tener sentido, pero toda esa historia de los espejos y la bomba de ficción... es muy bonito tal como está expresado y tal vez es cierto. Quiero creer que es cierto, que no está loca, que es una forma diferente de mirar a la realidad, que puede correrse la voz, hacerse algo que llegue a la masa... un documental, una película, una performance, una novela. Algo que hable a las conciencias. Pero causar un apagón, atacar a los medios digitales... emitir en ondas de televisión esperando que la gente sintonice... ¿emitir qué? ¿quiénes son esos que la acompañan, esto es idea suya o de ellos? ¿Los conocía de antes, la estarán engañando? No puedo evitar verme a mi mismo como a J.F. Sebastian / John R. Isidore. Uno es muy inteligente y el otro es idiota, pero los dos tienen en común que son unos pringados solitarios que no pueden resistir la tentación de ayudar a la doncella en apuros, sólo piensan en la suerte de haber conocido a una chica tan dulce y bella como Pris. Y además es agradable con ellos. Luego conocen a Roy, descubren lo que son Pris y él, y lo que J.F. Sebastian /John R. Isidore eran para ellos: exactamente el pringado solitario que necesitaban para llegar a obtener lo que querían. Lo cierto es que la Chica Misteriosa parece prácticamente perfecta, pero también tiene conocimientos de cerrajería y podría jurar que sabe defenderse. Si al final resulta ser este rollo Blade Runner y sobrevivo, juro que escribiré un libro de autovómito titulado "El Síndrome J.F. Sebastian"

Quizás todo esto es una muestra sorprendentemente bien argumentada del producto de un brote psicótico, algo muy feo, ocurre, la realidad se deforma. Y yo la estoy alentando. Debería convencerla de que nos tomásemos un té, o fuéramos a comernos una manzana. Con Mal, claro, a ella le alegrará ver a Mal. Hablar de todo esto. Lo que tendría que hacer es confiar en mí, decirme su verdadero nombre y contarme todas esas cosas que la pesan. Yo puedo escucharla, yo puedo ayudarla a encontrar su sitio en el mundo real. O a salvar al mundo del mundo real.

Lo cierto es que estoy dispuesto a confiar en su visión. Pero espero que ella también escuche la mía. No se puede forzar el cambio, no se puede romper una estructura que deriva de la acumulación de siglos de uso y costumbre y pretender que conocemos las consecuencias. No las conocemos. No todo el mundo va a estar de acuerdo, ni se la va a perdonar como si hubiera sido una travesura artística. Lo criminalizarán, y mi querida Chica Misteriosa se convertirá en una fugitiva. Y aquí estoy yo, Aldo Graco, hombre de bien que busca consuelo en los secretos de aquellos otros tiempos en los que nos podíamos dar el respiro de ignorar y fabular, cuando existía el misterio. Para una vez que me permito dar un paso y ver que se esconde fuera de la cueva y de las sombras sinuosas, me convierto en el futuro cómplice de una delincuente conceptual que parece dispuesta a llevar el giro lingüistico a su conclusión última. Y no acabo de entender como pretende hacerlo, pero está segura y confío en ella. Su pasión me arrastra como una ola gloriosa de vida nueva y el miedo se evapora. Consecuencias. ¿Y por qué no? Tal vez sea esa la realización del Arte.

Había iniciado esta entrada en mi diario para dilucidar si estoy loco o si me implico en una causa justa que seguramente cambiará mi vida para siempre y que difícilmente conseguirá que algo cambie para el resto de la humanidad. O si lo dejo pasar y me dedico a ocupaciones menos desasosegantes y más controlables. Pero mientras la estaba escribiendo me he dado cuenta de que esa decisión ya estaba tomada, sólo necesitaba verlo claro. Su causa es noble, puedo compartirla. Pero yo lucho por ella. El martes, o cualquier martes. Esperaré a que mi amiga me diga "Hola, Waiting Man". Como en esa canción de King Crimson.
Me pregunto si se refería a eso.


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