(Del gr. ἀποκατάστασις, restablecimiento). 1. f. Fil. Retorno de todas las cosas o de cualquiera de ellas a su primitivo punto de partida.

miércoles, 28 de enero de 2015

Conversación de la mesa de al lado que se te mete en el cerebro (2)

CAFETERÍA DE LA ESTACIÓN DE TRENES DEL NOROESTE, CERCA DE LA UNIVERSIDAD DE ALTOS ESTUDIOS POSMODERNOS, INTERIOR, DÍA.

- ¿Entonces?
- ¿Entonces qué?
- Ya me tiene en frente. Seguro que ha pasado por un montón de azarosos eventos hasta que ha dado conmigo otra vez, aunque en realidad tengo un blog donde revelo públicamente donde voy a estar impartiendo cursos y conferencias. Pero usted siempre ha tenido esa tendencia a complicar las cosas, señorita Kidney.
- Siempre me ha incomodado eso de señorita. No es necesario que emplees las rancias fórmulas de cortesía, Völko, te aseguro que no me voy a escandalizar porque me tutees. Personalmente, no voy a perder el tiempo con esos detalles. Lo que quiero es que me hables del cráneo.
- ¿De qué cráneo?
- No te hagas el tonto, de verdad que no estoy dispuesta a dejar que des un sólo rodeo más. Encontré el cráneo en vuestra mierda de santuario semiótico. Con todos esos pasajes destrozados del Maldoror de Ducasse. ¿Niegas tener algo que ver?
- No reconoceré nada, ni negaré que ese Ducasse al que tanto admiras no fue más que otro escritor sin talento que, alentado por la chispa simbolista de Baudelaire, otro melifluo pervertidor literario, consideró que sus obscenas miserias y su infantil lucha interior de tendencia sociópata tendrían algún valor al fijarlas sobre el papel. No es mas que basura pretenciosa y escatológica, con un lenguaje recargado y excesivo, y no tiene mayor alcance que el de generar empatías con los lectores que se acerquen desde esa misma patética lucha interior. Ya ves lo que le hizo al bueno de Dorian Gray, vio sus secretas pulsiones retratadas en ese catálogo de perversidades y con ese ánimo comenzó su descenso a las tinieblas. Precioso.
- ¿De donde sacasteis el cráneo?
- ¿Crees que he ido con una pala buscando el emplazamiento secreto del cuerpo de Ducasse para robar su cabeza, transportarla a este país y luego utilizarla en un ritual para desarmar su burdo aparataje lingüístico y destapar la miseria que esconde debajo de todas esas capas de grandilocuencia?
- No. Creo que no tuviste que ir con ninguna pala, que el "desaparecido cuerpo" de Ducasse ha estado en posesión de los tuyos desde el siglo XIX.
- ¡Ja! Entiendo... ¿así que es eso? ¿Ahora somos "nosotros"? Yo sólo soy un científico que busca la grandeza del ser humano, la superación de los límites de nuestro propio intelecto.
- Lo recuerdo todo, Völko. Recuerdo la sala cuadrada y las pizarras. ¡Y llamas a Maldoror "catálogo de perversidades"! Que hipocresía más demencial. Digo demencial porque me parece que de verdad lo crees, crees que ese personaje literario es perverso y que vosotros sois los que venís a salvarnos de nosotros mismos. Sí. Se muy bien lo que sois.
- ¿Y que es lo que crees que "somos"?
- ZANOBRÁ
- Esa palabra es demasiado grande para que tú la pronuncies, niñata. Deberías bajar la voz.
- Oh, parece que he tocado la fibra sensible del monstruo imperturbable.
- Eso te gusta pensar ¿verdad? Que soy un monstruo. Tengo tanto de monstruo como pueda tenerlo tu padre...
- No me vengas con esa mierda. Si mi padre estuviera aquí citaría la forma exacta en la que debería abrirte en canal para ganarme el favor de una oscura deidad ugarítica. No te pareces en nada a él.
- El es científico, como yo, o lo era antes de que emprendiera esa loca cacería simbólica en la que lleva metido los últimos quince años. Supongo que fue duro, señorita Kidney. Perder a su madre, crecer sin su padre. Creo recordar que había una tía... una mujer de lo más solícita. Entregó a su gatito a Lombano sin hacer una sola pregunta. Pero usted no debería pronunciar esa palabra en un lugar público. La Orden Akádica podría molestarse.
- ¿Así que por fin vas a revelar tu verdadera naturaleza de pirado sádico ocultista? ¿reconoces que robasteis a mi gato, que despedazasteis a Mahler? ¡Si, señora de la extraña permanente, ya lo ha escuchado: este hombre le arrancó la cabeza a mi gato, con sus propias manos, me la pegó a la cara mientras me llamaba estúpida, cubierto por la sangre del pobre Mahler que no hacía daño a nadie! ¿Lo han oído todos? ¡ESTE HOMBRE Y SUS AMIGOS MATAN GATOS Y OBLIGAN A NIÑAS DE ONCE AÑOS A MIRAR! ¡Y LUEGO FORNICAN ENTRE ELLOS, DERRAMAN SU SEMEN EMPONZOÑADO SOBRE EL VIENTRE VIEJO DE LA ÚNICA BRUJA QUE COLABORA CON ELLOS! Ahora puede usted seguir con su tacita de chocolate.
- ¡No la hagan caso, necesita su medicación! No me mire usted así, soy médico... ¡Baje la voz, Zebra! Estamos a punto de terminar con esto, mi tren saldrá pronto... ¿Mi verdadera naturaleza? ¿Cree que a eso me dedico en la intimidad? ¿Que fui iniciado en los secretos cuando sólo tenía seis años y que siervo con devoción a una Orden Secreta milenaria? ¿Que mato animales porque si matara a personas llevaría cuarenta años dejando un rastro de cadáveres detrás? Podría dejarla creer eso, claro. Eso es fácil de creer para usted. Es lo que su amigo le ha contado, su querido Percy.
- ¿Quién coño es Percy?
- ¡Ja! No me diga que ha vuelto a caer con esa historia de Aldebarán y de que sus tres lunares representan a la constelación de Tauro. ¡Ja! ¿Hola? ¿Eres Zeta Tauri otra vez? Pensaba que hablaba con Zebra Kidney. ¡Hola, Zeta, vengadora de la Ordo Tauri! ¿Te has caído recientemente de algún mueble? ¡Ja!
- Disculpen, señores, pero están incomodando a los clientes...
- Por Dios, camarero, esto es horroroso, quiero que me devuelva el dinero de mi chocolate... creo que voy a vomitarlo...
- Perdone, señora, no puedo hacer eso, pero puedo darle un vale para se tome usted otro gratuiamente cualquier otro día, con toda la nata que quiera.




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