(Del gr. ἀποκατάστασις, restablecimiento). 1. f. Fil. Retorno de todas las cosas o de cualquiera de ellas a su primitivo punto de partida.

sábado, 3 de mayo de 2014

Diario de Z. K. Día Nosecuantos

zzzzzzzzzzzzzzpf pf pf Diario de Zebra Kidney. Día nosecuantos. La verdad es que he perdido la cuenta, estas últimas semanas he estado pensando en otras cosas. Es decir, he estado pensando en las cosas que tengo que pensar, pero un poco de otra forma. Y en otras historias, claro. Buf, que espesa estoy. Pausa 'clic'

zzzzzzzzzz 'clic' Yo otra vez. Si, puede ser que me cueste un mundo volver a aquel local, lo cierto es que preferiría no hacerlo. Pero no quiero dejar este hueco en mi audiodiario, me reescucho y me quedo pendiente en el cliffhanger, y lo peor de todo es que, como realmente lo recuerdo, lo revivo en mi mente cada vez y no se como explicarlo, pero lo voy a intentar. Queda un largo camino y realmente es la primera vez que mi "búsqueda" me conduce hasta una pista tangible. Una prueba de que no estoy loca, que los locos son ellos, sólo que a nadie más parece importarle. O no lo parecía hasta ahora. Seamos justos, a Aldo sí que le importa y eso me sorprende y me encanta. Bueno, Aldo es... buf `clic`

zzzzz `clic`

Abrí la puerta como ya describí en la anterior entrada, mientras Aldo no me quitaba ojo. Hizo un comentario halagando mis habilidades, y según pronunció las palabras entendí perfectamente todo lo que ese tono llevaba implícito. Durante un microsegundo se desplegó ante mis ojos un diagrama holográfico con todos los sutiles matices que contenía ese sencillo "Oh, querida, que destreza tan admirable" ordenados en precisos cuadros de texto azules. No quiero decir que Aldo sea totalmente translúcido (en realidad hasta el momento era más bien una incógnita agradable) pero en aquel momento entendí el significado de cada inflexión en su voz, por qué esas palabras precisamente y no cualquier otra combinación de sinónimos. Bueno, en realidad no se desplegó delante de mis ojos un diagrama holográfico, es una forma de hablar, claro. Es como si lo viera proyectado delante de unos ojos que tengo quince centímetros por detrás de los ojos. Rollo realidad aumentada, muy difuso pero en mi memoria lo veo claramente como un holograma con cuadros de texto de bordes azulados y letras azuladas, unos cuatro, uno encima del otro, barajándose entre sí, fluctuando, durante sólo un microsegundo. Aldo había tomado poco mas tiempo en elegir esas palabras, pero era evidente que no salían sin filtro, habían sido escogidas. Ese "Oh" admirativo es claramente una muletilla afectada que emplea para encubrir su nerviosismo al interpelarme, citando la forma de hablar de los afectados caballeros británicos en las películas, especialmente las ambientadas en la época victoriana. No me disgustan esos juegos, le dan un toque de clase a las situaciones, aunque visto desde una perspectiva menos receptiva podría parecer una gilipollez. De modo que Aldo juega y a mi me gusta el juego. Esta reflexión aparecía en uno de los cuadros de texto virtuales, resumida con mágicos caracteres taquigráficos. En el segundo recuadro, ese "Querida". Era la segunda vez que me llamaba así ese día. Lo dijo en el callejón cuando se puso melodrámático, y pensé que era cosa del momento. Pero insiste en ello, y aunque es consecuente con el uso del "Oh", una muletilla juguetona, eso de "querida" solo se utiliza con intenciones irónicas o bien sugiriendo un afecto respetuoso y distante. Como el coronel Brandon en Sentido y Sensibilidad. Por todo lo demás parece un tipo bastante caballeroso, así que me lo tomaré por el extremo del afecto, aunque me parece un poco precipitado. Hemos compartido un desayuno y de pronto parecemos Audrey Hepburn y Gary Grant en Charada. Seguro que a él también le gusta Charada. Claro que yo tengo bastante más de Audrey que él de Gary. De hecho, esa referencia al personaje de Jane Austen me hace pensar en Alan Rickman y se da mas aire a Alan Rickman que a Gary Grant, así visto no está mal. Pero, analizándolo desde otra perspectiva, hasta hace un par de semanas estaba casi segura de estar sufriendo algún episodio de estado mental alterado, psicosis, alguna manía persecutoria o paranoia aguda. Aldo. ¿El también está loco? ¿es un producto de mi imaginación? No. Por el momento parece bastante real, pero no adelantaré mis conclusiones hasta haber realizado más pruebas.

Y luego, "Que destreza tan admirable". Joder, Aldo. Está claro que se maneja bien con el vocabulario. Pero la inflexión aplicada a "destreza" es prácticamente una cursiva oral, y la pequeña pausa antes de "admirable", encubre tras de si varias preguntas implícitas:
- ¿Donde has aprendido eso?
- ¿Que clase de persona lleva un kit de cerrajero en el bolsillo de su gabardina?
- ¿Quién eres y dónde me estoy metiendo?
Y a la vez, pronuncia "admirable" con un tono levemente jovial. Es suficientemente inteligente para no hacer ninguna de esas preguntas porque en realidad no quiere dar la impresión de que desconfía, pero evidente está sorprendido y "admirado". No es la primera vez que me pasa, evidentemente, pero la mayor parte de los hombres no me entienden y el resto me tienen miedo porque, joder, porque me los como con patatas. Buf, eso suena fatal.
Pero no voy a parar, me he extendido demasiado con el análisis del tono de Aldo. Lo sorprendente no es todo lo que me está diciendo con esas palabras, ni si me agrada escuchar hablar a un tipo inteligente y caballeroso que no me trata con paternalismo, sino lo claro que lo escucho. La típica frase de mierda "como si nos conociéramos de toda la vida".

Ha sido una disgresión larga pero no se, creo que podría tener alguna importancia de cara al futuro.
'clic'

zzzzzzzzzzzzz 'clic'
Tras el breve silencio que siguió a la "apreciación" de Aldo y a mi breve introspección holográfica, concluida de forma involuntaria con una sonrisa tan sincera que no la pude contener, y cómo me jode ser tan autoconsciente a veces, por fin abrí la puerta, sólo una rendija. Asomé la cabeza pero estaba totalmente oscuro. Lo primero que percibí fue un olor desagradable, mas bien una mezcla de aromas. Aldo, que esperaba detrás de mi con su mano derecha apoyada en mi hombro izquierdo (detalle aleatorio pero lo recuerdo), los distinguió rápidamente "Huele a velas, a... ¿gallinas? Y como a... bejj, Mery, ¿no lo notas? Ese olor" Si. Olía a sexo sucio y pringoso, que no siempre es desagradable. Pero sí lo es en combinación con los ligeros toques a gallina. La puerta estaba algo atascada y cuando la conseguí abrir por completo, rozando el suelo de cemento con un desagradable chirrido, la luz de la calle nos dejó entrever una sala de unos cincuenta metros cuadrados, rectangular. En el fondo había una gran pizarra verde, colgada de la pared, y ante ella otra pizarra, esta portátil y transparente. Frente a ella, aún mas cerca de la puerta, parecían distinguirse varios taburetes alineados, pero lo mas llamativo era lo que teníamos en primer plano: un colchón redondo de unos tres metros de diámetro, sobre el que se apilaban cojines de diversos colores y unas sábanas desencajadas y revueltas. "Creo que aquí ha tenido lugar una orgía, Mery" Me giré hacia Aldo, y aunque conseguí contener un "no jodas, querido" no pude evitar preguntarle que si este era el tipo de reunión al que pretendía llevarme. Lo dije en tono serio, bueno, estaba muy tensa, no quería acusarle de nada, pero di en el blanco "¡Por favor, no pienses eso de mí! Yo no tenía ni idea de que se realizaban este tipo de actividades aquí. De hecho hasta donde conozco a estos semióticos, pensaba que su idea del sexo debía ser meramente intelectual. Y no olvides que la puerta estaba cerrada, nunca la había encontrado cerrada" Tranquilicé a Aldo de alguna manera que no recuerdo, creo que le puse la mano en la mejilla y le saqué la lengua, algo muy inocente, infantil casi. Pues a pesar de eso, su cara se desencajó como si se fuera a derretir ahí mismo. Ay, Aldo, Aldo, que voy a hacer contigo. Se me ocurren un par de ideas pero bah, no, que digo, yo que sé 'clic'







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