(Del gr. ἀποκατάστασις, restablecimiento). 1. f. Fil. Retorno de todas las cosas o de cualquiera de ellas a su primitivo punto de partida.

sábado, 3 de mayo de 2014

Diario de Z. K. Día Nosecuantos (2ª parte)


zzzzzzzzzzz 'clic'

Bueno. En fin, en lo que Aldo se volvía a solidificar encontré el interruptor de la luz. Respondió el quejumbroso ladrido de un perrito, estaba cagado de miedo ¡se hizo pis al vernos! Pobre animal, encerrado en una jaula poco más grande que él, ni rastro de agua cerca. Ahora veía claramente la cama circular, almohadones y cojines amontonados, un sostén negro sobresaliendo de las sábanas retorcidas. Junto a la cama, una mesita con un par de vasos y una pipa de agua. Pude distinguir bien  las pizarras,  tres verdes, una en cada pared. Había algo escrito, diagramas y frases sueltas pero no me detuve a leer. Si que leí lo que ponía en la pizarra transparente. "Sub Especie Comunicationis" escrito con letras magenta (arial mayúscula tamaño 124, diría yo). Un escalofrío y una náusea se apoderaron de mi, creo que dije algo así como "Joder, joder, joder" porque Aldo se me acercó mirando para todas partes. Llevaba una libreta de considerables dimensiones en la que dibujaba bastante rápido mientras enumeraba "en el suelo hay un diagrama dibujado, un diagrama en árbol, parece que fluye desde las pizarras hacia esos soportes..." Lo que me habían parecido taburetes en realidad eran cajas de madera cúbicas,"de aproximadamente medio metro de altura", apuntaba Aldo, "cuatro están alineadas frente a la pizarra transparente, y una quinta, de metal lacado en verde, justo entre las otras cuatro y la pizarra. Si seguimos las líneas dibujadas en el suelo, parece que vienen de las pizarras hasta este elemento transparente, que hace de "filtro". Luego salen cuatro líneas, que tras rodear el cubo central llegan cada una hasta uno de los de madera. En cada uno de ellos aparece un elemento que representa a una de las armas místicas de la magia ceremonial: los discos, las copas, las espadas y las varas. El orden no es correcto, humm..." no tuve tiempo de aterrorizarme por el hecho de que dijera algo como "el orden no es el correcto", porque enseguida encontré la fuente del olor a avecrem: junto a las ruedas de la base de la pizarra transparente yacía, con las patas anormalmente abiertas y el cuello desgarrado, una gallina muerta. No voy a describir con mas detalle el estado de la gallina porque tal vez vomite y no quiero potarle la cama a mi gentil colega. Me giré rápidamente hacia la jaula del perrito, ¡a saber que pretendían hacer con él!"¡Mery!" me gritó Aldo "La vela... aún está caliente" Sobre la caja de la derecha reposaba una vela roja de grandes dimensiones, recorrida por unas ondulaciones entrecruzadas y que parecía comprada en un sex shop. Aldo comenzó a buscar mas puertas mientras yo liberaba al perro de la jaula. Buf. 'clic'

zzzzzz 'clic'

 Al principio no se atrevía a salir, me agaché y le tendí la mano, hablándole en tono tranquilizador. "Diablos, ¿que coño es esto?" dijo Aldo desde la otra esquina de la sala. Pero ¿quién dice "diablos" en la vida real? Jaja, que personaje. Pero esto no tiene ninguna gracia: intentaba despegarse algo del zapato izquierdo, parecía un trozo de papel. De hecho había bastantes pedazos de papel desperdigados por el suelo. Cogí uno arrugado cerca de mi, mientras le daba al perro unos metros para que se lo pensara. Estaba lleno de salpicaduras y juraría que era semen, es increíble la cantidad de semen que se encuentra sobre el papel impreso en esta ciudad. Parecían páginas arrancadas de un libro. En el fragmento que sostenía con mi mano temblorosa podía leerse, a pesar de los pegotes Si, buenas gentes, soy yo el que os ordena quemar, sobre una pala enrojecida al fuego con un poco de azúcar de caña, el pato de la duda con labios de vermut, que, derramando, en lucha melancólica entre el bien y el mal, lágrimas que. Conocía esas palabras, las había leído antes. Entonces me acerqué a una de las pizarras. Parecían ecuaciones matemáticas, pero las confusas series de letras y números partían de frases como Sin embargo, pienso como tú, que la sangre que llena la cuba ha sido extraída de mis venas por un verdugo invisible. Tardé unos segundos en recordar el origen de ese texto y debí soltar un chillido, porque Aldo me preguntó rápidamente que había visto, y si entendía algo de todo eso "Está por todas partes, Aldo. Han descuartizado... han descuartizado el Canto III... Los Cantos de Maldoror y este fragmento que está en el suelo es de la Poesía de Ducasse... lo han despedazado...está por todas partes, Aldo". Me observó muy serio, recorrió de nuevo la sala con la mirada y finalmente se dirigió con paso inseguro hasta la caja de metal lacado. Dentro de ella había un cráneo humano, amarillento. Le habían puesto una peluca negra. Aldo depositó el cráneo con cuidado sobre la tapa de la caja y cogió algo mas del suelo: una pajarita raída y descolorida, con diseño de lazo, que parecía muy muy vieja. Por unos instantes yo también me sentí muy vieja. El olor de aquel lugar, ese siniestro ritual. Esas palabras, "Sub Especie Comunicationis". Las conocía, pero no encontraba la conexión ¿que coño significa eso? Sentí un húmedo contacto en mi mano izquierda y volví a gritar. El perrito se había decidido a salir y me daba lametones. Era de tamaño pequeño, un cruce entre algún tipo de galgo enano y un perro salchicha, y debía tener pocos meses "¿para que te tenían aquí, pequeñín?" El perro caminó torpemente, olfateando el aire, hasta llegar a la caja verde. El cráneo "No puede ser él" me dije a mi misma en voz alta. El comentario de Aldo me sorprendió "¿No estuvo la muerte de Isidore Ducasse envuelta en misterio? ¿No se dice que se exhumó el cuerpo pocos años después de su muerte y que se perdió el rastro de sus restos?. Joder, que puta locura. Malditos locos cabrones". 

Estoy muy cansada y además Aldo hizo un dibujo bastante exhaustivo pese a la premura, adjuntaré una copia a mi cuaderno de notas. Había también un equipo de música bastante viejo, con tocadiscos, y un vinilo (no recuerdo ahora el nombre del músico). Según Aldo, faltaba un elemento, hay dos líneas que salen de los cuatro cubos, una va a la cama y la otra a un espacio en el que cree que debió situarse un atril de madera que luego habían dejado en la esquina más próxima a la puerta. Dijo algo mas sobre elementos descontextualizados y "todólogos postmodernos". Tomó notas de todo, y sacó fotos a las pizarras. No encontramos mas rastros ni pruebas, pero si que dimos con un armarito en el que se guardaba un juego de llaves. Decidimos borrar las pizarras, cerrar la puerta, llevarnos al perrito y la caja de metal con su siniestro contenido. Yo necesitaba aire, Aldo necesitaba un cigarro (en las películas los cigarrillos son sexys, pero en el mundo real dan asco, son estúpidos y generan alientos espantosos, bej). Estaba muy cansada, agotada, algo mareada. Llevaba al cachorro apretado contra mi pecho y Aldo me sujetó del brazo y apretó fuerte, con ternura, todo el camino de vuelta a su piso. Me derrumbé en el sillón y por unos minutos perdí la noción del tiempo. Aldo me avisó de que me había preparado un baño. ¿Quién "prepara un baño"? El perrito ya había tenido su propia sesión de aseo, por lo que parecía, y dormía enroscado en la alfombra frente a un cuenco vacío y otro con agua.

Dejé que me ayudara a ponerme en pié. Me dio un abrazo muy fuerte. Lo necesitaba. Recobré la respiración y miré sus ojillos brillantes. Le besé, no se por qué, pero si. Me devolvió el beso. Se alejó unos metros y dijo algo así como "el baño". Me dí un baño. Y ahora pienso dormir.

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