(Del gr. ἀποκατάστασις, restablecimiento). 1. f. Fil. Retorno de todas las cosas o de cualquiera de ellas a su primitivo punto de partida.

lunes, 14 de abril de 2014

Diario de Z.K. Día décimo quinto


  zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz 'clic' pf pf pf ¿Hola? pf pf pf

Diario de Zebra Kidney, día décimo quinto. He decidido pasar a los ordinales porque para eso están, además de resultar muy elegantes y cultos. Decir "Día quince" suena fatal, a no ser que estés a día quince del mes. Y ni siquiera en tal caso, no, no termina de convencerme.

Por fin he dormido, iba siendo necesario (el color azul empezaba a hacer cosas raras). El colchón estrecho y duro de mi habitación en el Motel Kimberly no me resulta especialmente grato, pero anoche dormí en la cama de Aldo, ese hombre extraño que me presentó Sergio Flú, el librero disfémico, en el recital de poesía de la Capilla del Eco. Aldo no es feo y es bastante agradable pese a sus peculiaridades, un buen conversador cuando supera su pánico inicial, y hasta donde he visto, un verdadero caballero, capaz de recoger a una mujer casi desconocida y al borde del desmayo para cederle su cómoda y amplia cama. Estaba agotada y un poco borracha, pero fue tan amable conmigo y, demonios, olía tan bien, que estaba incluso dispuesta a dejarme follar un poco (mi vida sexual ha decaído en los últimos meses y mi cuerpo echa en falta la serotonina y los moratones). Aldo se escandalizó muchísimo, que si a penas nos conocemos, que si una mujer como yo, con mi encanto y mi inteligencia no debería ofrecer su cuerpo al primero que la trata amablemente, que si dormía en el sofá, que si casi mejor no dormía en el sofá porque hacía frío, que si casi mejor se iba a buscar algo para desayunar. A las cinco de la mañana. 
¡Jaaaaaa! Jaja. Pobre.
'clic

zzzzzzz 'clic

Cuando desperté, seis horas mas tarde, mi anfitrión no había regresado. Esperé algo mas de una hora hasta que apareció con un cucurucho de churros fríos y los pantalones de pana verde totalmente empapados de chocolate. Sin embargo se mostró muy digno, no hizo ninguna mención al origen de la mancha, se disculpó por que los churros estuvieran fríos y preparó un chocolate a la taza intachable mientras no dejaba de hablar, con voz un poco afectada, como de conferenciante pedante, sobre el origen del chocolate y su valor cultural en diversas civilizaciones precolombinas. Durante su ausencia había aprovechado para echar un buen vistazo a la casa, y pude apreciar una colección de libros muy interesante, mucha novela negra pero también ciencia ficción clásica y ensayos sobre arte, sobre historia y mitología. También aprecié una buena selección de vinilos y cedés, entre otros la discografía completa de Chet Baker. Me producen una enorme curiosidad los muchos cajones y armarios metálicos cerrados con llave y aunque abrirlos hubiera resultado lo más fácil del mundo, me contuve en deferencia a sus buenos modales anacrónicos.

He dicho "deferencia" y "anacrónico" en la misma frase, wow.
zzzzzzzzzzzzzzz ('clic) 

'clic'

Aldo Graco (no me ha querido decir su verdadero nombre, no se por qué, pero ¿"Aldo Graco"? Venga, por favor) al parecer es escritor, pero he conocido a bastantes "escritores" y sus moradas como para tragarme eso. No niego que lo sea, parece que tiene una gran inventiva, pero cuando le he preguntado "¿que escribes?" (que parece la progresión lógica tras "¿A que te dedicas, Aldo?" "Soy escritor"), se me ha quedado mirando muy serio, como con cara de hipnotizador de película muda. Cuando he insistido señalando "Lo siento, no recibo tus ondas telepáticas, querido" se ha vuelto a tirar el chocolate encima (y de nuevo, con total naturalidad, como si no hubiera sucedido realmente, ha seguido hablando y pretendiendo beber de la taza ahora vacía), ha dicho algo así como "Cosas. Críticas, reseñas, cosas. Un guión de cine en el que estoy trabajando, pero sobre todo ensayos y cosas, cosas así. ¿Y usted, señorita Magdalenas?". 

'Clic'

zzzzzz'clic'

Aquí tengo que hacer un inciso, para no despistarme, porque las identidades encubiertas hay que cuidarlas con mimo, cualquier desliz puede ser fatal, o al menos absolutamente vergonzoso. Cuando tenía catorce años recibí por error una carta dirigida a una tal Sonia Wiggins en la que se me comunicaba que mi solicitud para ingresar en el conservatorio había sido aprobada. Me presenté allí al día siguiente y durante tres meses fui Sonia Wiggins y tomé clases de clarinete sin pagar absolutamente nada. Incluso el profesor, un viejo verde llamado Hank, me prestó uno de sus propios instrumentos tras escuchar mi trágica historia familiar, un verdadero ejemplo de superación. Me cazaron porque no supe mantenerme firme el día que la verdadera Sonia Wiggins apareció de la mano del guardaespaldas poderosamente grande y negro de su padre gángster.

 Total, que dadas las vinculaciones de Flú con la I.S., aquel día de la librería y al día siguiente en el salón de té me hice llamar Mery Magdalenas, al principio lo dije en broma para ver la cara que se le quedaba al librero, pero el me siguió la corriente de tal forma que ya no supe cuando parar y ahora soy Mery Magdalenas. Tengo que contener la risa cada vez que me presenta, es tontísimo. En mi segunda cita con Flú, la del recital de poesía concreta a cargo de Alba Lohengrin (que según mis archivos ostenta ni mas ni menos que el cargo...no, así no 'clic'

zzzz'clic' Alba Lohengrin. Mujer, un metro sesenta y cinco, huesuda, no pesará mas de cincuenta kilos. Blanca pero no como la nieve, no como la blancura romántica, blanca de un blanco sucio, como gastado, apolillado. Edad incalculable, entre unos veintimuchos muy mal vividos y unos cincuenta y pocos muy bien cuidados. Pelo rubio peinado en bucles complicadísimos, tal vez peluca. No cejas. Poetisa concreta, su arte es, al parecer "poderosamente simbólico", pero yo creo que tiene algo de arquetípico, algo que pretende ser subliminal pero está demasiado recocido. No se expresarlo mejor. Muy probablemente ostenta el cargo de Guardián de la Capilla de los Ecos, que además de ser el nombre de un pequeño garito subterráneo es lo más parecido a un archivo de la Iglesia Semiótica 'clic'

zzzz 'clic' El recital, mencionado en la entrada correspondiente al día duodécimo (entonces llamado "doce", y que acabó derivando, ahora que lo reviso, en una larga disgresión sobre las sombras chinescas en la que hablaba poco o nada de lo que realmente es importante a efectos de este diario) fué mi primera verdadera toma de contacto con miembros de la I.S., aunque sólo me presentaron a Lohengrin y lo cierto es que no me prestó demasiada atención. Flú también me presentó, con su peculiar estilo "Me Me Me Me Mery, me me me place pres presentarte al señor Gra Gra Gra" como la señorita Magdalenas a Aldo, que es a lo que venía todo esto.

En principio pensé que sólo era un tipo agradable pero despistado que había acudido como mero espectador, ajeno a la sociedad secreta, pero todo parece indicar que, esta vez si, he encontrado a uno. Con su ayuda podré sacar toda esta mierda de mi cabeza y a la vez evitar que esa panda de hijos de puta utilice mi gran idea para hackear la realidad. Tengo que recuperarla, es mi idea, joder. Tengo que evitar que siga en las manos equivocadas, y encontrar a ese cabrón hijo de mil padres que se hace llamar Vörk.

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