(Del gr. ἀποκατάστασις, restablecimiento). 1. f. Fil. Retorno de todas las cosas o de cualquiera de ellas a su primitivo punto de partida.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

.13.

Creo intuir vagamente que estoy en el despacho de Julian. Ojea el artículo mientras comenta algo. Veo como mueve los labios, veo su gesto cansado, veo como gesticula. Sospecho que alza la voz. Es igual. Yo sólo puedo pensar en Polly Masters. “Esta bien, sacaremos esta mierda pero más te vale que espabiles, Graco. No eres el único que puede escribir esta cagada” Sonrío como si hubiera escuchado el resto de la conversación y me marcho del despacho. La secretaria escribe a máquina alguna carta o la receta del puré de lechuga. “Perdona, querida ¿El estudio fotográfico está en el sótano, verdad?” “Sí, señor Graco. Baje las escaleras y después la tercera puerta. Si la luz roja está encendida es mejor que llame a la puerta” “Gracias (zorra estúpida)” Bajo las escaleras tarareando I remember april. La luz roja está encendida. Llamo a la puerta. Espero. Nadie me abre. Pego la oreja. Escucho a Monterrey “Ahora levanta las piernas”.

Abro la puerta.

Polly Masters está tumbada sobre una toalla de playa. Arena. Una pantalla de tela reproduce una postal de la playa de Santa Mónica. Polly lleva las mismas gafas de sol y un bikini blanco. Tumbada boca abajo, flexiona las pantorrillas hacia arriba y apoyada sobre el brazo derecho se gira hacia la cámara, mientras con el izquierdo se aparta el pelo de la cara.

-¿Señor Graco?- Monterrey parece sorpendido.

-¿Quién es este payaso? – pregunta Polly.

-¡Cof! (toso) Disculpen (cof cof). Señor Monterrey, cuando terminen quisiera hablar con la señorita Masters para (cof) una entrevista, si le parece bien.

-¿Una entrevista? – Polly Masters me mira con sus increíbles ojos por encima de las gafas - ¿estás de coña?

-No, sería muy interesante por...un reportaje que estoy haciendo...si no le molesta, serán solo unos minutos...disculpen.

-Claro, señor Graco. Disculpe a la señorita Masters, ella no le conoce a usted.

-¿Y quién se supone que es? – La preciosa voz de terciopelo chirría levemente.

-Sí...gracias...Disculpen la intromisión – y me despido – ¡Hola!


Cierro la puerta. La cabeza me da vueltas. Me sudan las manos, necesito un cigarro ya. Y un chicle. ¿Realmente he dicho hola? ¿Cómo he podido decir hola?

2 comentarios:

mifuriaparanoica dijo...

" El panel de vidrio opaco de la puerta está atravesado por letras en pintura negra algo descascarada: Philip Marlowe... Investigaciones. Es una puerta moderadamente sórdida al final de un pasillo moderadamente sórdido en ese tipo de edificios que fueron nuevos alrededor del año en que los baños azulejados se volvieron la base de la civilización. La puerta está cerrada con llave, pero a su lado hay otra puerta, con el mismo letrero, que no está cerrada. Pueden pasar... Adentro no hay nadie, sólo yo y un moscardón. Pero absténganse los nativos de Manhattan, Kansas. Era una de esas mañanas de verano claras y brillantes que tenemos en California a principios de la primavera, antes de que baje la niebla. Las lluvias han terminado. Las colinas siguen verdes y en el valle al otro lado de las colinas de Hollywood puede verse la nieve sobre las montañas más altas. Las peleterías anuncian su liquidación anual. Las casas de citas especializadas en vírgenes de dieciséis años están haciendo grandes negocios. Y en Beverly Hills las jacarandas empiezan a florecer." me recuerdas mucho en este blog a Raymond Chandler,este es un fragmento de su libro "la hermana menor" lo has leído?

Goyo Graco dijo...

Si, lo he leído. Incluso tengo una adaptación que hicieron al comic. He de confesar que soy fanático de Chandler, de principio a fin. vamos, que me tragué absolutamente todo lo que escribió y durante meses me alimenté a base de gimlets. ¡Ójala tuviera yo la gracia y la maestría del más grande del género! Pero gracias, mi ego se regocija en tus palabras y mis perezosos dedos, atravesados por un cosquilleo de gozo, piden que mi vieja máquina de escribir haga restallar sus teclas de nuevo y que la vetusta y renegrida pipa vuelva a cebarse de picadura ¡para justificar la transcripcion de los diarios de Aldo Graco con una lectora como usted basta!. Mil gracias, la paz sea con...¿sigo?