(Del gr. ἀποκατάστασις, restablecimiento). 1. f. Fil. Retorno de todas las cosas o de cualquiera de ellas a su primitivo punto de partida.

jueves, 23 de octubre de 2008

.5.

Hay algo en el buzón, pero me da igual. Espero el ascensor, el frío ha dejado de ser agradable desde que se ha combinado con la humedad, tengo los pies helados y algo huele mal. Algo que soy yo, y el agua. Y algo más. Entro a casa, con cuidado camino de puntillas hasta el baño, me quito los zapatos y los dejo en un balde, me quito los calcetines y los dejo en un balde. El suelo está frío. Me seco los pies con una toalla y busco una fregona, seco el suelo del pasillo y el del baño, dejo la fregona en la cocina, me lavo las manos, cojo una galleta y un cenicero de la encimera. Dejo el cenicero en la encimera, saco un cigarrillo, dejo la galleta, busco un encendedor. No funciona. Cojo una cerilla, enciendo el cigarrillo, cojo la galleta y el cenicero y me dirijo al salón pasando antes por el dormitorio. Dejo el cenicero en mi escritorio, dejo el cigarrillo en el cenicero, muerdo la galleta, busco unos calcetines limpios en el cajón de la mesilla, me como el resto de la galleta, cojo el cigarrillo y el cenicero, voy hacia el salón pasando antes por la cocina, dejo el cenicero y el cigarrillo en la encimera, los calcetines en mi mano izquierda, lleno un cazo de leche, la pongo al fuego (el mechero ahora si funciona). Cojo otra galleta. Me dirijo hacia el salón con la galleta en una mano, el cigarrillo en otra y los calcetines en la boca (están limpios).Entonces me siento en el sofá. Escucho el sonido de mis pantalones mojados al recibir la presión de mi trasero sobre el cojín. Sale agua (y algo más) del bolsillo de atrás. Preocupado me levanto, voy rápidamente a buscar algo para secar la tapicería antes de que sea irreversible y echo mano a la cartera que guardo en ese mismo bolsillo. Los carnets, las tarjetas, las fotos, todo está mojado. Un vale de descuento de una pizzería. Un billete de cinco que misteriosamente está seco. Llego a mi dormitorio, me quito los pantalones, el humo del cigarro se me mete en los ojos y no se donde cojones he puesto el cenicero así que dejo el cigarrillo apoyado en el borde de mi escritorio, me pongo una bata, el suelo está muy frío, vuelvo al salón pasando antes por la cocina para coger el trapo, apago el fuego de la leche – in extremis – la vierto en una taza. Trapo. Taza. Los calcetines otra vez en la boca, me siento en otro sofá para ponérmelos, cojo el trapo. Mientras limpio el sofá suspiro y apesadumbrado pienso en que estará haciendo ahora mi perrito. Hay migas de galleta en mis calcetines. Tal vez el guarda lo haya recogido. Con suerte estará dormido, o follando. Me apetece un cigarrillo, ¿no estaba yo fumando?.

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